Fanfic que presenté para un concurso basado en la película Saw (Uno debía ser el protagonista, por eso sale mi nombre)
Una, dos, tres gotas caen sobre mi frente. Estoy confundido, no sé que es lo que sucede. Un asqueroso hedor se impregna hasta en lo más profundo de mis huesos y un extraño sonido metálico me tortura los nervios. Mis ojos se abren con lentitud, todavía no logro recuperarme totalmente, mi mente está nublada y mis sentidos apenas funcionan.
Mis manos están atadas... apenas logro sentirlas. ¡Mis pies también! ¡Qué mierda es esto!
Me pongo de pie a duras penas y logro por fin regular la luz, captar las imágenes y darme cuenta que estoy en una habitación totalmente vacía, oxidada, podrida y asquerosa. Miro a mi alrededor... las arcadas me nublan por un instante, el vómito sube y baja por mi esófago, siento como mis ácidos van quemándome por dentro... ¡Cadáveres! Todos putrefactos, cubiertos de gusanos, verdes y a medio desintegrar. Una cabeza humana me sonríe perversamente, con su lengua fuera y sus ojos desorbitados, llena de gusanos que comen de su piel con fiereza.
Frente a mi una extraña pantalla... intento acercarme saltando hasta ponerme a un lado. En la parte superior un papel escrito en sangre dice "Play me". Me acerco a la videograbadora y con la punta de mi nariz presiono, un extraño payaso me sonríe.
"Hola WoLoLo... ¿O debo decirte Berzerker? ¿O tal vez Patricio? Tus múltiples personalidades forísticas son meras máscaras para ocultar una vida oscura y podrida, tanto como los cadáveres que están a tu alrededor. ¿Quieres llegar a ser igual que ellos, o preferirás salvarte? Durante años tu mente ha sido tu principal arma y tu boca tu mayor defecto. ¿De qué nos sirve pensar si no eres capaz de hablar para llevar las cosas a cabo? ¿Cuántas oportunidades perdiste por simplemente no querer hablar? ¿Cuántas ganas tuviste de gritar tu odio contra varias personas, pero te lo guardaste? Hoy te enseñaré a usar tu boca pero de una forma diferente... La habitación en la que estás irá comprimiéndose lentamente. El techo descenderá hasta dejarte totalmente aplastado y convertirte en una pasa putrefacta igual que los cadáveres que te rodean. Cuando termine esta cinta tendrás que usar tu mente y tu boca para buscar entre las entrañas de los cadáveres una llave... llave que te dará la libertad y te llevará a la salida, que está justo bajo tus pies. ¿Esperarás a terminar de pudrirte, o usarás tu mayor virtud y defecto para comenzar una vida nueva? ... "
¡Qué mierda eso eso! ¡¿Cómo sabe mi vida, cómo?!
El techo... ¡el techo está bajando! Intento zafarme de las amarras... me corta los brazos, maldición me corta los brazos. Mis pies inútiles... ¡Auxilio! Grito desesperado... ¡auxilio, por la misma mierda sáquenme de acá!
Me caigo al suelo y mi nariz toca uno de los cadáveres. Es inevitable vomitar y mezclar mis interiores con los cuerpos putrefactos. ¿Son seres humanos? ¿Animales? ¡Ni siquiera tienen forma! Son decenas esparcidos por el suelo, la llave puede estar en quizás donde, por la misma mierda.
¿Me dejo estar? ¿Dejo que mi vida concluya acá y me convierta en uno de ellos? Quizás... quizás sea mejor simplemente rendirme, esperar mi última hora en paz y soledad, como ha sido toda mi vida. Es imposible no llorar... las lágrimas caen y se mezclan con las entrañas de las masas asquerosas que están bajo mi cuerpo... ya ni siquiera me dan arcadas. Son tan miserables como yo en este momento, hasta me siento parte de ellos...
Poso uno de mis codos sobre los cadáveres, siento como la carne podrida se va abriendo paso para que mi brazo se hunda con lentitud, la masa espesa me toca la piel y algunos pocos huesos se resisten a quebrar. Por más que intento buscar es inútil, toco demasiadas cosas, quizás ya pasé por sobre ella y no la sentí, quizás no eran trozos de huesos sino que la puta llave que me sacará de acá.
Pasan los minutos y el techo ya llega a la mitad, el sonido constante de las cadenas que lo descienden se vuelve cada vez más fuerte, siento como va cayendo lentamente, un tic tac que me envera completo y me hace reptar por sobre los cuerpos con más y más desesperación. No tengo nada que perder, ya el olor es casi imperceptible y los cadáveres se han convertido un barro maloliente y la concepción de que ellos algún día tuvieron vida es remota, ya nada importa.
Busco con mi boca, mi lengua se pasa por sobre los riñones y vísceras, mis dientes buscan algo metálico que me saque de este maldito lugar. Me siento incapaz de terminar antes que el techo, que ya se empina por el último cuarto de recorrido... ¡pero da lo mismo! ¡Debo intentarlo!
Sigo un camino constante entre los cadáveres, revolviendo con mi cuerpo y escavando con mi rostro, pero es inútil... toco trozos de hueso, mandíbulas y varios órganos, pero mi rastros de la llave. El techo ya no me deja estar totalmente de cuclillas buscando, me obliga a arrastrarme por el lugar. Es cada vez más y más bajo... ¡mierda! ¡¿Dónde está la puta llave?! Con desesperación paso mi rostro contra los cadáveres, veo como se revuelve su sangre podrida y su piel llena de gusanos, pero no hay nada... ¡nada!
Me detengo un segundo a pensar... "¿Esperarás a terminar de pudrirte, o usarás tu mayor virtud y defecto para comenzar una vida nueva?" ¡Mierda! He estado usando solamente mi mayor defecto. ¡¿Qué cosa hay acá que me de una pista?! Fijo mi vista en la cabeza que todavía sonríe perversamente, me arrastro con rapidez hasta llegar a ella. Uso mi hombro para darle varios golpes hasta que logro fracturarla. Me escabullo con mis dientes y mi lengua, moliendo todo el cerebro verdoso, escavando con angustia entre sus restos... ¡no hay nada!
El televisor estalla en mil pedazos que saltan, uno de los vidrios rompe mi rostro dejando escapar un breve rastro de sangre. Intento reproducir en mi mente el mensaje de aquel extraño payaso pero es imposible... ¡Mierda!
"... llave que te dará la libertad y te llevará a la salida, que está justo bajo tus pies". Intento ubicarme en el mismo lugar que estuve en el video. ¡No hay nada! La única salida es una compuerta cubierta de cadáveres, pero mucho más lejos de donde estoy. Miro mis pies durante un segundo.... ¡Mierda! ¡Dentro de la uña de mi pie está la llave! ¡Siempre estuvo allí! ¡Y dentro de quien debo escavar es mi propio cuerpo! Tomo una gran bocanada de aire, que en ese instante se reducía a un montón de oxígeno impuro con olor a sangre, y levanto la uña de mis pies contra la pared de cemento. Una y otra vez, el dolor es insoportable, las lágrimas escapan por sí solas sin dificultad y mis gritos se pierden con el ruido de las cadenas, que ya están por comenzar a aplastar mi futuro cadáver. Al quinto intento la uña sale, mi pie se llena de sangre y la llave se deja caer. Me acerco, con mi boca la tomo y repto rumbo a la puerta. Con ayuda de mis dientes la pongo en la cerradura y la giro, ésta se abre y caigo con fuerza en un cemento frío, junto a varios cadáveres que amortiguan el golpe contra el suelo, que me deja confundido durante algunos minutos.
El constante chirrido de unas ruedas me hace recuperar la conciencia. Allí está él, mirándome con su perversa sonrisa escondida tras la máscara de ese payaso. La deja caer y me revela su verdadera identidad, sin ningún miedo ni temor. Me sonríe nuevamente y me indica con su mano la salida. La luz me enceguece. Me percato que me había quitado las amarras... ¿me deja libre así sin más? Sigo un camino zigzagueante hasta llegar a la puerta, el aroma de los árboles me hace sentir vivo nuevamente y la luz del sol me abre la puerta de una nueva vida. Miro una vez más a mis espaldas y estaba allí él, con su mirada me decía mil cosas. Él me abrió una nueva ventana y me dio una nueva oportunidad, me dejó vivir nuevamente. Le doy las gracias, haciendo una reverencia con mi cabeza, él simplemente me observa fijamente, escrutando cada uno de mis movimientos, analizando cada pequeño atisbo que hago con mi cuerpo.
Mis manos están atadas... apenas logro sentirlas. ¡Mis pies también! ¡Qué mierda es esto!
Me pongo de pie a duras penas y logro por fin regular la luz, captar las imágenes y darme cuenta que estoy en una habitación totalmente vacía, oxidada, podrida y asquerosa. Miro a mi alrededor... las arcadas me nublan por un instante, el vómito sube y baja por mi esófago, siento como mis ácidos van quemándome por dentro... ¡Cadáveres! Todos putrefactos, cubiertos de gusanos, verdes y a medio desintegrar. Una cabeza humana me sonríe perversamente, con su lengua fuera y sus ojos desorbitados, llena de gusanos que comen de su piel con fiereza.
Frente a mi una extraña pantalla... intento acercarme saltando hasta ponerme a un lado. En la parte superior un papel escrito en sangre dice "Play me". Me acerco a la videograbadora y con la punta de mi nariz presiono, un extraño payaso me sonríe.
"Hola WoLoLo... ¿O debo decirte Berzerker? ¿O tal vez Patricio? Tus múltiples personalidades forísticas son meras máscaras para ocultar una vida oscura y podrida, tanto como los cadáveres que están a tu alrededor. ¿Quieres llegar a ser igual que ellos, o preferirás salvarte? Durante años tu mente ha sido tu principal arma y tu boca tu mayor defecto. ¿De qué nos sirve pensar si no eres capaz de hablar para llevar las cosas a cabo? ¿Cuántas oportunidades perdiste por simplemente no querer hablar? ¿Cuántas ganas tuviste de gritar tu odio contra varias personas, pero te lo guardaste? Hoy te enseñaré a usar tu boca pero de una forma diferente... La habitación en la que estás irá comprimiéndose lentamente. El techo descenderá hasta dejarte totalmente aplastado y convertirte en una pasa putrefacta igual que los cadáveres que te rodean. Cuando termine esta cinta tendrás que usar tu mente y tu boca para buscar entre las entrañas de los cadáveres una llave... llave que te dará la libertad y te llevará a la salida, que está justo bajo tus pies. ¿Esperarás a terminar de pudrirte, o usarás tu mayor virtud y defecto para comenzar una vida nueva? ... "
¡Qué mierda eso eso! ¡¿Cómo sabe mi vida, cómo?!
El techo... ¡el techo está bajando! Intento zafarme de las amarras... me corta los brazos, maldición me corta los brazos. Mis pies inútiles... ¡Auxilio! Grito desesperado... ¡auxilio, por la misma mierda sáquenme de acá!
Me caigo al suelo y mi nariz toca uno de los cadáveres. Es inevitable vomitar y mezclar mis interiores con los cuerpos putrefactos. ¿Son seres humanos? ¿Animales? ¡Ni siquiera tienen forma! Son decenas esparcidos por el suelo, la llave puede estar en quizás donde, por la misma mierda.
¿Me dejo estar? ¿Dejo que mi vida concluya acá y me convierta en uno de ellos? Quizás... quizás sea mejor simplemente rendirme, esperar mi última hora en paz y soledad, como ha sido toda mi vida. Es imposible no llorar... las lágrimas caen y se mezclan con las entrañas de las masas asquerosas que están bajo mi cuerpo... ya ni siquiera me dan arcadas. Son tan miserables como yo en este momento, hasta me siento parte de ellos...
Poso uno de mis codos sobre los cadáveres, siento como la carne podrida se va abriendo paso para que mi brazo se hunda con lentitud, la masa espesa me toca la piel y algunos pocos huesos se resisten a quebrar. Por más que intento buscar es inútil, toco demasiadas cosas, quizás ya pasé por sobre ella y no la sentí, quizás no eran trozos de huesos sino que la puta llave que me sacará de acá.
Pasan los minutos y el techo ya llega a la mitad, el sonido constante de las cadenas que lo descienden se vuelve cada vez más fuerte, siento como va cayendo lentamente, un tic tac que me envera completo y me hace reptar por sobre los cuerpos con más y más desesperación. No tengo nada que perder, ya el olor es casi imperceptible y los cadáveres se han convertido un barro maloliente y la concepción de que ellos algún día tuvieron vida es remota, ya nada importa.
Busco con mi boca, mi lengua se pasa por sobre los riñones y vísceras, mis dientes buscan algo metálico que me saque de este maldito lugar. Me siento incapaz de terminar antes que el techo, que ya se empina por el último cuarto de recorrido... ¡pero da lo mismo! ¡Debo intentarlo!
Sigo un camino constante entre los cadáveres, revolviendo con mi cuerpo y escavando con mi rostro, pero es inútil... toco trozos de hueso, mandíbulas y varios órganos, pero mi rastros de la llave. El techo ya no me deja estar totalmente de cuclillas buscando, me obliga a arrastrarme por el lugar. Es cada vez más y más bajo... ¡mierda! ¡¿Dónde está la puta llave?! Con desesperación paso mi rostro contra los cadáveres, veo como se revuelve su sangre podrida y su piel llena de gusanos, pero no hay nada... ¡nada!
Me detengo un segundo a pensar... "¿Esperarás a terminar de pudrirte, o usarás tu mayor virtud y defecto para comenzar una vida nueva?" ¡Mierda! He estado usando solamente mi mayor defecto. ¡¿Qué cosa hay acá que me de una pista?! Fijo mi vista en la cabeza que todavía sonríe perversamente, me arrastro con rapidez hasta llegar a ella. Uso mi hombro para darle varios golpes hasta que logro fracturarla. Me escabullo con mis dientes y mi lengua, moliendo todo el cerebro verdoso, escavando con angustia entre sus restos... ¡no hay nada!
El televisor estalla en mil pedazos que saltan, uno de los vidrios rompe mi rostro dejando escapar un breve rastro de sangre. Intento reproducir en mi mente el mensaje de aquel extraño payaso pero es imposible... ¡Mierda!
"... llave que te dará la libertad y te llevará a la salida, que está justo bajo tus pies". Intento ubicarme en el mismo lugar que estuve en el video. ¡No hay nada! La única salida es una compuerta cubierta de cadáveres, pero mucho más lejos de donde estoy. Miro mis pies durante un segundo.... ¡Mierda! ¡Dentro de la uña de mi pie está la llave! ¡Siempre estuvo allí! ¡Y dentro de quien debo escavar es mi propio cuerpo! Tomo una gran bocanada de aire, que en ese instante se reducía a un montón de oxígeno impuro con olor a sangre, y levanto la uña de mis pies contra la pared de cemento. Una y otra vez, el dolor es insoportable, las lágrimas escapan por sí solas sin dificultad y mis gritos se pierden con el ruido de las cadenas, que ya están por comenzar a aplastar mi futuro cadáver. Al quinto intento la uña sale, mi pie se llena de sangre y la llave se deja caer. Me acerco, con mi boca la tomo y repto rumbo a la puerta. Con ayuda de mis dientes la pongo en la cerradura y la giro, ésta se abre y caigo con fuerza en un cemento frío, junto a varios cadáveres que amortiguan el golpe contra el suelo, que me deja confundido durante algunos minutos.
El constante chirrido de unas ruedas me hace recuperar la conciencia. Allí está él, mirándome con su perversa sonrisa escondida tras la máscara de ese payaso. La deja caer y me revela su verdadera identidad, sin ningún miedo ni temor. Me sonríe nuevamente y me indica con su mano la salida. La luz me enceguece. Me percato que me había quitado las amarras... ¿me deja libre así sin más? Sigo un camino zigzagueante hasta llegar a la puerta, el aroma de los árboles me hace sentir vivo nuevamente y la luz del sol me abre la puerta de una nueva vida. Miro una vez más a mis espaldas y estaba allí él, con su mirada me decía mil cosas. Él me abrió una nueva ventana y me dio una nueva oportunidad, me dejó vivir nuevamente. Le doy las gracias, haciendo una reverencia con mi cabeza, él simplemente me observa fijamente, escrutando cada uno de mis movimientos, analizando cada pequeño atisbo que hago con mi cuerpo.
Fuera... el regreso a mi vida normal.
Dentro... el comienzo de una vida diferente.
Fuera... policías, familia, juicios, odios y rencores.
Dentro... puedo hacer algo por otros.
Fuera... la muerte.
Dentro... la vida...
Dentro... el comienzo de una vida diferente.
Fuera... policías, familia, juicios, odios y rencores.
Dentro... puedo hacer algo por otros.
Fuera... la muerte.
Dentro... la vida...
Cierro la puerta, la luz del sol vuelve a perderse. Camino y tiendo mi mano, él la aprieta con mucho respeto. Dentro está mi nuevo despertar.