martes, 29 de septiembre de 2009

Envidia

¡Todo luce tan bello tras ese halo de dulzura que deja cuando pasa!
El color, verde como el prado más paradisiaco que pudieses pensar, abrazado por los rayos del sol que acarician cada rama, cada pequeña hoja que nace a saludar un nuevo día. Su sonrisa, amplia como el amanecer, sus manos que con cariño cuidan cada pequeña parte de ese exquisito jardín que tanto anhelo...

¿Y cómo luce el otro lado?

Tal vez nunca sepas que bajo el prado verde existen gusanos que carcomen día a día este celestial paraíso. Tal vez jamás has pensado tomar mi mano, mirar mis ojos y respirar del putrefacto aire que sale de mis pulmones. ¿Acaso el verde los va a limpiar? ¿Acaso crees que me preocupo de mi jardín tan sólo porque me hace feliz? Hay veces donde no tengo más que hacer, cuidar del verde que todos envidian, observan y desean, mientras que me descuido día a día, pudriéndome entre la angustia, desgarrándome en la ira que no va a parar a ningún lado más que a mi y este maldito escape que es mantener la ilusión de un perfecto exterior.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Exceso

Todo y más se suma dentro de mi ser. Es todo y más de lo que soportan mis huesos y mi mente. Es el exceso que opaca la realidad, que oculta a la bestia ávida de dolor y desesperada por rugir. Es un placentero y necesario exceso que me ayuda a sobrevivir, aunque hora a hora me mate por dentro y extinga mis energías, lo necesito para domarte oh maldita bestia interna que tanto odio pero tanto pertenece a mi ser.

El exceso tal vez me acabe, lo sé, pero es eso lo que añoro, ¿no? Es eso lo que deseo, ¿no?
A veces no lo sé...
La bestia me domina, me desespera, es tan parte de mí que este exceso sólo niega a quien soy yo...