miércoles, 19 de febrero de 2014

El error

A veces nuestros caminos equivocan
De repente nuestras voces se quiebran
dicen lo que no quieren decir y gritan lo que no quieren gritar
A veces mi mirada de equivoca

Cansado de verte, sigo observando cada paso que das
Lejos de mí, cerca de mí, te veo y no me ves
te huelo y más lejos estás
Te quiero y ya conmigo no estás

Puedo rozar tu aliento, sentir tu calor
Quiero volver a besar tus labios y tus ojos mirar
Soñarte un momento es mi aliento de poder seguir
Porque tu todo se desvaneció y nada más hay
Tu nada todo se volvió
y tu ser difuso se convirtió

domingo, 2 de febrero de 2014

Lo que el mundo grita

¿Puedes oírlo? El mundo me grita, cada vez que busco los infinitos tesoros que esconden las aventuras que este decidido viajero quiere hacer, el mundo me grita que basta, que pare, que detenga mi andar.

El mundo me grita en mi rostro que todo lo que veo es falso, que la soledad infinita que mis manos no dejan de palpar seguirá infinitamente allí: Que lo supérfluo, lo fácil  y lo vacío es la alegría de estas miles de almas que deambulan entre los vaivenes del consumismo.

El mundo me grita, vomita en mi cara que me sume a ellos, que el viaje es sencillo y el sufrimiento no existe dentro de su vacía e individualista máquina donde cada uno se hace cargo de uno, de su puesto, de su propio engranaje que provoca que este retorcido mundo siga en funcionamiento.

El mundo me grita, y yo no quiero escuchar.

El mundo me grita, y hoy sordo decido quedar.