Estoy rescatando algunas cosas que tenía perdidas en un blog privado que quiero borrar. Habían dos versiones de esto que viene ahora, la sentimental y la editada-corregida. Opto por poner la visceral, ahora la leí y se me vino a la mente el como-cuándo y porqué de ese texto, tiene más importancia para mi y guarda entre sus líneas más fielmente el instante en que nació. No tiene título, si alguien tiene alguna idea bienvenida sea :)
No, no tengo ganas.
No, ¡no me toquen!
¿Qué más da lo que digan? ¡¿Acaso les importó cuando supliqué por ir a ese lugar?! ¡No!
Claro, que eran paranoias mías, pero finalmente fueron ciertas, ¿o acaso me equivoco?
Si a la larga serán ustedes los que tengan que cargar con mi "problema", ahogarse en largas horas de espera, quizás días, quizás años. Espero que pase pronto, muy pronto... no lo digo por ustedes, claro que no lo digo por ustedes, lo digo por mi sufrimiento y mi dolor.
No estoy seguro que va a ser de mi luego de esta última bocanada que en algo sirve para ahogar el puto dolor de mierda que me embarga, me comprime y me enloquece. ¡A la mierda el mundo! ¡¿A quién mierda le interesa lo que siento ahora?! ¡A nadie!
"Ay por favor no cometas ninguna locura"... ¿No son capaces de hablar?
No hay que pensar mucho para darme cuenta que tienen miedo que me mate, me suicide... ¡eso, suicidio! ¡Muerte! ¿Tanto miedo les da? El precipicio frente a mi me llama, deseo es abrazarme a sus garras, oprimir mi pecho asqueado por el humo y las ramas que van ahogándome poco a poco y dejarme llevar.
¡Quiero dejarme llevar por favor!
¿Cobardía? ¡Ajá! Esos que me dicen cobarde son los mismos que van a estar apegados a sus creencias de quince minutos suplicando por piedad y salud, soportando por puro y puto orgullo su lastimoso estado.
Lástima es lo que no quiero inspirar, estar en un estado semimuerto durante semanas esperando "lo peor". Alimentándome a base de llantos y cariños, despedidas eternas y constantes, siluetas que van y vienen por un corredor lleno de rostros anónimos y desconocidos que buscan sólo saciar sus futuras culpas.
Otro cigarro más que consume mi dolor en paz, curiosamente él me condenó y él me cura en este instante, aunque sea por lo que dure un soplo de esperanza que se desvanece como el humo que espiro por última vez.
No, ¡no me toquen!
¿Qué más da lo que digan? ¡¿Acaso les importó cuando supliqué por ir a ese lugar?! ¡No!
Claro, que eran paranoias mías, pero finalmente fueron ciertas, ¿o acaso me equivoco?
Si a la larga serán ustedes los que tengan que cargar con mi "problema", ahogarse en largas horas de espera, quizás días, quizás años. Espero que pase pronto, muy pronto... no lo digo por ustedes, claro que no lo digo por ustedes, lo digo por mi sufrimiento y mi dolor.
No estoy seguro que va a ser de mi luego de esta última bocanada que en algo sirve para ahogar el puto dolor de mierda que me embarga, me comprime y me enloquece. ¡A la mierda el mundo! ¡¿A quién mierda le interesa lo que siento ahora?! ¡A nadie!
"Ay por favor no cometas ninguna locura"... ¿No son capaces de hablar?
No hay que pensar mucho para darme cuenta que tienen miedo que me mate, me suicide... ¡eso, suicidio! ¡Muerte! ¿Tanto miedo les da? El precipicio frente a mi me llama, deseo es abrazarme a sus garras, oprimir mi pecho asqueado por el humo y las ramas que van ahogándome poco a poco y dejarme llevar.
¡Quiero dejarme llevar por favor!
¿Cobardía? ¡Ajá! Esos que me dicen cobarde son los mismos que van a estar apegados a sus creencias de quince minutos suplicando por piedad y salud, soportando por puro y puto orgullo su lastimoso estado.
Lástima es lo que no quiero inspirar, estar en un estado semimuerto durante semanas esperando "lo peor". Alimentándome a base de llantos y cariños, despedidas eternas y constantes, siluetas que van y vienen por un corredor lleno de rostros anónimos y desconocidos que buscan sólo saciar sus futuras culpas.
Otro cigarro más que consume mi dolor en paz, curiosamente él me condenó y él me cura en este instante, aunque sea por lo que dure un soplo de esperanza que se desvanece como el humo que espiro por última vez.