Canciones que aparecen mágicas y espontáneas en nuestras mentes, en nuestros labios, en nuestra vida. El ritmo que toma el cuerpo, los dedos y la punta de cada célula que compone nuestro cuerpo. Canciones que toman vida, que cuentan historias, vivencias, emociones. Sentimientos escritos en partituras, escalas, armonías y mil hermosas tonalidades que muchos no llegamos a comprender. Canciones que buscan guitarras, que viajen en busca de una voz, una dulce flauta que las deje salir, cautivar, emocionar. Canciones y mil canciones que deambulan en cada mente, en cada pensamiento y sentimiento. Canciones sin un autor, sin un cantante, sin un compositor, canciones que sólo son historia y amor. Canciones, mil canciones cantando en nuestra alma y que nunca verán la luz del sol...
lunes, 21 de marzo de 2011
En la línea de espera...
Desde esta perspectiva mira como todos pasan, caminan, suben y bajan. Siguen, se detienen, observan pero no se observan, es el camino del nunca detenerse ni descansar, del no tomar aire y sólo seguir, como una serie de robots perfectamente programados para no pensar y sólo actuar.
La línea de espera, de aquellos que toman un respiro, que se sientan a observar desde afuera como muchos pasan, sólo meras almas que deambulan. Se mira a sí mismo y ve también que su alma está allí y acá, solitario al borde de este mundo de los eternos pasajeros de una vía cíclica y repetitiva.
Hay cosas que no son aburridas, el espectáculo da muchas veces momentos interesantes desde los cuales observar, también en donde actuar. La mano amiga y cómplice que necesita para disfrutar del espectáculo no está, pero entre paseo y paseo confía que llegará.
En la línea de espera... mira, observa, espera. Mira, observa, ¿actúa?... ¡actúa!
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