
Luces horrorizado, ¿me equivoco? Probablemente tu mente se sienta nublada, lo sé, yo también lo siento. Te tiritan las piernas, te angustias y sientes como tu corazón quiere escapar por tu pecho pero tu propio cuerpo lo comprime creando una putrefacta sensación de pronta muerte. Por eso algún infeliz le puso ese nombre a este lugar, está lleno de caminos, falsos caminos, y tiene una creciente desesperación que pareciera llegar a niveles impensados.
Lucho día a día, noche a noche, contra el maldito destino que me lanzó sin piedad a este lugar. Los gritos de dolor que escucho a mi alrededor, las marcas de angustia que pintan las paredes, todo me huele a desesperanza y desolación.
Mírate al espejo, hombre desesperado. Tu rostro se baña con cada lágrima de sangre que botas en honor a tu sufrimiento, esta resistencia que pones para sobrevivir tiene su precio y ese es tu dolor.
¡Sé bienvenido a este laberinto!
Ten fe...
Ten miedo...
Ten fuerza...
¡Y corre!