martes, 18 de noviembre de 2008

Placer prohibido

¿Cómo pensará un psicópata?
Un viejo monólogo que escribí hace algo más de 3 años si mi memoria no falla. Comparado con lo que leyeron algunos tiene un leve cambio, pero nada en su fondo.
Espero que les guste :)



Su nombre era Kelly, y vaya que se veía hermosa toda cubierta de sangre. Sus ojos desorbitados y esos gritos desesperados eran mi mayor placer. Cuando di el corte final creo que fue su mejor exclamación de sufrimiento y horror.

Kelly me mira ahora, sus ojos llenos de sangre me llaman a ella, pero ya no habla, su magia se perdió, la diversión terminó. Me queda el recuerdo, tengo cada sesión grabada en video, cada vez que siento la escasez de sufrimiento en mi vida me queda el consuelo de verlos. Creo que Kelly ha sido una de las sesiones más espectaculares. Cada vez que gritaba auxilio, mi piel se erizaba y mi corazón latía con más y más fuerza.

Fueron semanas pensando, imaginando, sintiendo ese angelical rostro junto a mí, cortar cada pedazo de ella, soñar como la sangre recorrería sus pechos perfectos, su hermosa cintura y ver como su inocente rostro se desfiguraría al son del horror. ¡Y mi sueño se hizo realidad!
Aún queda algo, falta ver el sufrimiento de su familia; a pesar que no se siente el éxtasis que se vive al tener el dolor al lado tuyo, gozar cada segundo porque eres tú quien la aterra; de todas formas es placentero ver el lamento de sus seres queridos. Observar cada lágrima derramada, cada grito descontrolado por la que era su hija perfecta, y el arrepentimiento de nunca haberle dicho cuánto la querían.

Ahora deben odiarme, pero ellos no comprenden lo bien que se siente. Dicen que soy un enfermo, pero bajo mi perspectiva ellos lo son. No ven la ternura que hay en un par de ojos que miran con terror suplicando que te detengas, la belleza de un grito lastimero y doloroso, pero sobre todo, la maravilla divina de entregar a aquella persona a los brazos de Dios, liberarla del sufrimiento y enviarla a su única salvación… la muerte.

Igual que siempre, cuando terminaba cada sesión había que devolver el cuerpo a su familia para que la lloraran, extrañaran y valoraran, para luego soportar verme titulado un “Asesino”, un mero y simple asesino. No soy uno de esos, ellos matan por venganza, por ira, por dinero, o por cualquier sentimiento de bajeza humana. Una ama de casa promedio puede convertirse en una vil asesina al enterarse que su marido la engañaba, o un ambicioso empresario puede mandar a asesinar para limpiarse su camino. Bajeza y debilidad humana de por medio, eso es un simple asesino.

Era hora de hacer lo de siempre, tomar el cuerpo y llevarlo a algún estanque cercano. Kelly está fría, ya no siente ni grita como lo hacía, me deprime verla tan apagada, necesito que sufra como lo hacía hace algunos minutos atrás.

-¡Suéltame maldito animal! –gritaba ella, quien estaba atada de pies y manos a una silla metálica, con su pelo rubio suelto y su hermoso rostro completamente ensangrentado.
-Linda… siga gritando –dije, mientras tomaba sus manos y las cortaba suavemente con un cuchillo frío y metálico.

Ese es el placer que siente un ser como yo, ¡grita más! ¡Grita maldita! ¡Quiero sentir tu miedo junto a mí, ver tu mirada pavorosa y lastimera, la sangre salir por tus poros, tu vómito al verte completamente descuartizada, tiritando como nunca en tu vida habías siquiera pensado hacerlo!. ¡Quiero sentir ese horror que se expele, se respira y da vida a mi vida! Kelly estaba completamente destrozada, ver sus dedos en el suelo, tomar su pelo cubierto completamente de sangre y sentir esa agobiada respiración me excitaba ¡Este es el real sufrimiento, no ese que dicen sentir los seres humanos corrientes al apretarse un mísero dedo en la puerta!

-¡Este es el verdadero dolor! ¿Te gusta? -pregunté, mientras afilaba el cuchillo de oro con el cual suelo dar el golpe final.
-Enfermo –balbuceó la mujer, mientras escupía sangre y respiraba agónica.

Ella no sabe lo que es ser un enfermo. Enfermos son los humanos promedio que califican a su salvador como un asesino, que tienen sus vidas un asco y fingen felicidad eterna, que construyen sus vidas en base al cinismo y la traición ¡Esos son enfermos! Yo sólo hago lo que me gusta hacer, ¡y lo disfruto al máximo!

El cuerpo de Kelly se comenzaba a poner rígido, me costaba cada vez más cargarlo. No quedaba muy lejos la camioneta donde la llevaría, pero debía apurarme, como esta maldita sociedad no deja realizarme como persona tenía que realizar la sesión antes que detectaran que no llegaba a su hogar. Una vez que sucedía eso, llamaban a los ineficientes de la policía para buscar al “Asesino enfermo”. Los dos términos que más detesto en este mundo los utilizaban estos inferiores… ¡no soy un asesino y los enfermos son ellos!

Tiré a la camioneta el cuerpo duro de la muchacha y la bolsa donde estaban todos los cortes que había realizado con tanta dedicación. Esta era la parte aburrida del trabajo. Si no me uno a esto, me atrapan y me matan, tal cual como la ama de casa asesinaba a su marido por traidor, a mi me matan sin voz ni voto por criminal ¡Esa no es una buena forma de morir! No tengo miedo al sufrimiento, no temo del dolor, es parte normal de la vida,y como buen gozador disfruto cada sentimiento, cada emoción hasta el fondo. ¡No sería justo que estos inferiores me quiten mi placer!

¡No es posible! ¡La policía viene tras mío! ¿¡Qué hice mal!?
¡No voy a caer en la bajeza de sentir miedo! No puedo sentir miedo porque no soy como ellos, soy mucho más que eso, soy su salvación, soy un hombre de bien… ¿He dicho hombre?
¡No soy un hombre, no ese nivel! ¿Y si estoy sintiendo miedo en este momento? Tirito como nunca lo había pensado hacer en mi vida ¡Kelly tiritaba como nunca en su vida y ahora yo hago exactamente lo mismo! Por favor, eres demasiado superior como para que esta gente te haga sentir temor, pero lo siento. No son ellos, soy yo… ¡tengo miedo de perder la razón de mi vida! Quiero seguir sintiendo esa excitación de ver con mis ojos el sufrimiento ajeno, como sus patéticas vidas cobran un real sentido al verse al borde de la muerte. El ver en el reflejo de sus miradas como pasan esos recuerdos de la niñez, como ven a su madre, su padre, a sus amigos que nunca valoraron, a los cuales nunca les dijeron cuanto les importaba. El ver mi vida en sus ojos, amo verlos sufrir tal cual como sufrí yo.

Ahora la opción es una sola y decido tomarla, el chirrido de las ruedas me hace perder la razón un segundo. Abro la puerta y me bajo, estoy poseído, decidido, nada puede hacerme cambiar, ¡nada! Frente a mí venía, no era capaz de siquiera pensar en apretar el freno porque de seguro él se iría junto a mí.

Tú serás mi última ofrenda. Cargarás en tu conciencia mi muerte... ¡mátame maldito ser inferior! ¡Hazlo! ¡Arróllame! ¡Párteme en dos y que mis vísceras queden esparcidas por el terreno, que ni dios ni el diablo sean capaces de limpiar la huella de mi muerte de este frío asfalto!

El duro metal me abre el estómago y mi sangre escurre hacia el suelo, de seguro será difícil de borrar. Se siente bien...

sábado, 8 de noviembre de 2008

Irreal...

Buscando en archivos viejos estaba este relato. Lo escribí hace bastante años atrás, no lo recordaba de hecho, pero genial haberlo encontrado. Ahora que lo leo no me gusta mucho, pero sí me trae recuerdos del momento en que lo escribí, porque era cuando me costaba mostrar estas cosas jaja... Eso :D



Miraba como todas las noches mí alrededor. Mientras acariciaba la blanca sábana que colgaba de mi cama, su mano se encontró con la mía.¡Era ella, al fin estaba aquí!.
Subí mi mirada, y su blanca sonrisa que se mezclaba perfectamente con su azules y redondos ojos alegraron mi vida. Siempre a la misma hora ella venía a darme su amor, a decirme que me quería. Laura se puso de pie y caminó dentro de mi pequeño dormitorio blanco. Se acercó a la ventana y comenzó a mirar la luna fijamente. Me levanté y caminé lentamente apreciando su perfecto cuerpo y su largo pelo rubio que caía como una gran cascada hasta el final de su espalda. Dio la vuelta, y sus rojos labios dijeron la frase que más detesto en la vida.

- Las pastillas – dijo.

Intenté huir pero no fue posible. Marta se convirtió en un horrible monstruo que me perseguía intentando borrar al ángel de mi vista. Su rubio pelo se convirtió en un desordenado y rojo cabello, de su blanca sonrisa sólo quedaban un par de dientes amarillos, y de aquella dulce mujer ya nada había.

- Así es Carlitos, ahora trague – exclamó la mujer, mientras tomaba con sus dos manos mi boca y me metía la pastilla a la fuerza.

Mis ojos pesan, todo se vuelve cada vez más difuso. Así es como el monstruo me quita su amor, pero no sabe que mientras sueño Marta me toma mis manos y nos amamos intensamente. La luz se apaga, ella regresa.

lunes, 4 de agosto de 2008

Réquiem de un reflejo sin alma



La noche caía al interior de la clínica, y como era normal en la sala de pediatría las cosas andaban lentas y aburridas. Los niños no suelen llegar de noche con enfermedades, y generalmente las pocas que hay son derivados al quirófano porque corresponden a apendicitis o algunos males más graves que una profesional sin experiencia como yo no puede tratar. Lucy, la enfermera me saludaba constantemente pero no era capaz de romper el hielo con "la nueva", varias veces se acercó y tomó mis manos pero no pude salir de la inercia de mi estado. ¿Es eso lo que quieren saber, no?

¿Qué Lucy no existe? Por favor, nos miramos durante horas, atendimos dos casos juntas, ella muy servicial siempre trajo todo lo que yo le pedí. ¿Los casos? Un niño con urticaria y una chica con una amigdalitis purulenta que no la dejaba dormir, nada muy grave ni entretenido que me sacara del estado de aburrimiento en el que estaba sumida. Iré al grano, está bien... el asunto vino después del caso de la niña, cuando las luces se cortaron en toda la sección de Pediatría. El frío ascendió rápidamente por mi piel, intenté ayudarme de la luz del celular pero era escasa. Lucy me dijo que apagara todo, así estaríamos más cerca y unidas, que la oscuridad era capaz de fusionar más fuertemente a dos almas errantes que buscaban una mano.

Allí pude conocer más a la dulce Lucy, era tierna y muy amable, recuerdo muy bien sus dos ojos grandes y blancos que me miraban con tristeza cada vez que yo acariciaba el rostro de la platinada Doctora González. Ella era una mujer muy mala, ¿sabes? Cuando llegué a la clínica nunca me dejó atender los casos más útiles para mi vida profesional, siempre prefirió usarme como su empleada y esclava personal. Le conté todo a Lucy mientras los últimos suspiros de la médico se diluían en el piso con lentitud. Ella me ayudaba, aconsejaba y guiaba en mi travesía por la oscuridad, juntas como grandes amigas que nos convertimos en ese instante que juntamos nuestras manos para jugar y divertirnos con el carmesí que extraíamos de cada uno de nuestros colegas. Juanito, el de la limpieza, varias veces me suplicó que no siguiera pero Lucy me decía que le ignorara, que recordara las veces que se negaba a limpiar la consulta y los saludos omitidos una y otra vez. ¿Para qué considerarlo si él nunca lo hizo?

¿Qué detalles quiere que de, si estoy contando todo tal y cómo fue? Las luces se apagaban con el paso de Lucy, ella me trasladaba por todos los pasillos y convertía en oscuridad todo. Ella me indicaba donde entrar, de qué forma irrumpir y cómo hacer mi trabajo. Yo era sus manos, yo hacía todo por ella, yo era su instrumento y ella la mente perfecta que ideó cada parte, cada exclamación de piedad y liberó a las almas para que le hicieran compañía. Es aburrido estar solo, ¿sabe? Yo la comprendí, yo estaba sola y ella necesitaba amigos con quienes jugar.

¿Que dónde puedo encontrarla? Lucy está aquí, junto a mi, ¿no la ves? Mira, incluso se mofa de tu rostro de pavor y esas marcas rojas que salen de tus brazos, dice que no es necesario hacer tanto escándalo por tan poco. Hubieses visto a Rita, la del casino... digamos que dejamos su presencia esparcida de forma perfecta por todo el pasillo que está aquí afuera, ¿quieres ver? Lucy me dice que veas, ven... ¿Bonito no? El decorado con sus cabellos dorados sobre el mesón de la entrada le da el toque especial para esta noche tan única para mí. Si quieres puedo dejar algún recuerdo tuyo sobre el asta de la bandera para que toda la gente vea tu hermosura allí fuera, porque si hay algo de lo que estoy segura es que eres preciosa.

Quizás nadie valoró eso, tal vez te ignoraron y rechazaron, tal vez no creyeron que con tus problemas podías llegar a ser alguien. Pero ahora demostraste que sí eres fuerte, ¿o no Lucy? ¿Estas allí Lucy? Sí... Lucy está allí, frente a mí, mirando fijamente como lentamente acabo con tu vida, como desmembro cada parte, cada rastro de ti y convierto este instante en el clímax final. Lucy se desvanece lentamente frente a mis ojos, pareciera que el espejo se la traga hasta terminar por ver mi propio reflejo. Ese de una mujer vestida de enfermera de gran pasión por los niños, ese el de una mujer con ganas de aspirar a más, con ganas de conectarse con la mayor vocación de su vida, limitada por las causas y las circunstancias... ese que ahora se desvanece en carmín y dolor, ese que tendido en el espiral de la obsesión estalló, mutiló y se automutiló, ese reflejo que nunca existió.

lunes, 16 de junio de 2008

Sin título

Estoy rescatando algunas cosas que tenía perdidas en un blog privado que quiero borrar. Habían dos versiones de esto que viene ahora, la sentimental y la editada-corregida. Opto por poner la visceral, ahora la leí y se me vino a la mente el como-cuándo y porqué de ese texto, tiene más importancia para mi y guarda entre sus líneas más fielmente el instante en que nació. No tiene título, si alguien tiene alguna idea bienvenida sea :)



No, no tengo ganas.
No, ¡no me toquen!
¿Qué más da lo que digan? ¡¿Acaso les importó cuando supliqué por ir a ese lugar?! ¡No!

Claro, que eran paranoias mías, pero finalmente fueron ciertas, ¿o acaso me equivoco?
Si a la larga serán ustedes los que tengan que cargar con mi "problema", ahogarse en largas horas de espera, quizás días, quizás años. Espero que pase pronto, muy pronto... no lo digo por ustedes, claro que no lo digo por ustedes, lo digo por mi sufrimiento y mi dolor.

No estoy seguro que va a ser de mi luego de esta última bocanada que en algo sirve para ahogar el puto dolor de mierda que me embarga, me comprime y me enloquece. ¡A la mierda el mundo! ¡¿A quién mierda le interesa lo que siento ahora?! ¡A nadie!
"Ay por favor no cometas ninguna locura"... ¿No son capaces de hablar?
No hay que pensar mucho para darme cuenta que tienen miedo que me mate, me suicide... ¡eso, suicidio! ¡Muerte! ¿Tanto miedo les da? El precipicio frente a mi me llama, deseo es abrazarme a sus garras, oprimir mi pecho asqueado por el humo y las ramas que van ahogándome poco a poco y dejarme llevar.

¡Quiero dejarme llevar por favor!
¿Cobardía? ¡Ajá! Esos que me dicen cobarde son los mismos que van a estar apegados a sus creencias de quince minutos suplicando por piedad y salud, soportando por puro y puto orgullo su lastimoso estado.

Lástima es lo que no quiero inspirar, estar en un estado semimuerto durante semanas esperando "lo peor". Alimentándome a base de llantos y cariños, despedidas eternas y constantes, siluetas que van y vienen por un corredor lleno de rostros anónimos y desconocidos que buscan sólo saciar sus futuras culpas.

Otro cigarro más que consume mi dolor en paz, curiosamente él me condenó y él me cura en este instante, aunque sea por lo que dure un soplo de esperanza que se desvanece como el humo que espiro por última vez.

martes, 27 de mayo de 2008

Free fall into fear

Cansado de caminar dejó que la brisa del viento guiara sus últimos pasos hacia lo alto de la cornisa. Hoy asistía con puntualidad a aquella última cita con los horrores de su interior, era el día para dejar atrás la perversión de su mente y lanzarse en caída libre hacia el desconcierto del mundo desconocido y cometer el acto más ruin que podía hacer un ser humano. Respiró profundamente y miró por última vez hacia lo profundo del precipicio, vio las construcciones que alzaban unas frente a otras en las cada vez más frías formas arquitectónicas contemporáneas y observó a cada uno de los seres que vagaba a sus pies, moviendo con su caminar la rueda de un mundo que parecía no detenerse jamás. Dejó caer su cuerpo hacia el pozo más profundo de sus miedos y la gravedad dejó que su todo se derribara hacia el resto de los mortales a una velocidad estrepitosa. Su respiración se hizo cada vez más imposible hasta que hizo contacto con el suelo. Inmóvil quedó allí, con los ojos abiertos y la mirada totalmente perdida durante largos segundos. Una ráfaga de viento le sacó del trance, las puertas se abrieron y el contador con un parpadeante "1" le avisó que la cita llegó a su fin.

Miró a su alrededor, esta vez no estaba solo.


♫ Trail of Tears - Carrier of the scars of life ♫

lunes, 3 de marzo de 2008

Angel vs. Hostel (Anti-Fanfic)

Bueno, esto fue un anti fanfic que publiqué en una página una vez. No necesita más presentación creo jajaja... mi mayor trauma infantil fue Angel la niña de las flores, de verdad que su exceso de bondad y el tener la flor en el patio de su casa son cosas que no olvidaré jaja. Eso, algo livianito para todos los que creemos que Angel merecía morir cuando tenía su flor en el patio de la casa, yeah!
:)

Angel
vs. Hostel




Angel, una niña rubia cubierta de flores, colores rosados y dos amigos, un perro llamado Rope y una gata llamada Katty están sentados alrededor de la mesa de una cabaña. La luna llena ya caía en las montañas de los Alpes, donde Heidi, otra tipa rosada y sin cerebro, le sirve leche de cabra a sus amigos.

-Por la chucha la flor no está acá -dice Angel, luego mira a la familia y sonríe-. Oh es tan lamentable que la flor no esté en este apacible lugar, pero me ayuda a conocer gente tan especial como ustedes.

-No te preocupes Angel -dice Heidi-. Conozco un lugar donde puede estar, tienen las mejores flores del mundo, se llama Bratislava.

-Ay, ¡cuéntame de ese lugar amigui!

El abuelo de baja las cortinas, apagan las luces y sacan un proyector, la primera foto es alguien sin una mano.

-Oh, eso era... mmm, Halloween -dice Heidi.

Ahora sale la foto de un Teletubbie rodeado de flores rosadas, luego Tinky Winky sembrando más y más flores, Barney cantando en un prado gigante y la Melody con los gorilas cantando con más flores. Angel y sus amigos parlantes quedan impactados viendo las fotos, con los ojos llorando y un polvo estelar que cae del cielo.

-Esto es maravilloso -exclama Angel-. ¡Lo más rosado que he visto en mi vida!

-Y no sólo eso -dice Heidi.

Ahora sale una foto de Hello Kitty abrazando a todos sus amigos Teletubbies, Barney, Melody y Barbie.

-¡Hello Kitty! -grita como hueca-. ¡Aah! ¡Wii!

-Angel, creo que hay que tener cuid.... -dice Rope, pero el abuelo le corchetea la boca.


Al otro día, cuando el sol con cara sale desde lo profundo de los Alpes, Angel termina de empacar su ropa. Katty se pone a su lado pero Rope no está.

-¿Y Rope? -pregunta Katty-. No durmió conmigo anoche.

-Se fue -dice Heidi-. Dijo que él los esperará en Bratislava.


Debajo de la mesa de los Heidis, Rope está amarrado de pies y manos, amordazado y con parte de la piel fuera. El abuelo de Heidi lo pisa para que pare de moverse hasta que su tacón atraviesa el cráneo y le revienta el ojo. Los sesos de Rope se esparcen por el suelo, en ese instante entra Angel y queda impactada al ver la sangre. Su ángulo de visión no le permite ver el cuerpo bajo la mesa.

-¡No es lo que usted cree! -exclama exclama el abuelo.

-¡Colores! -exclama Angel-. El rojo me gusta harto, es tan cute, jiijiji.

-Sí... colores -dice el abuelo.


Angel sube al tren de recorrido "Alpes - Bratislava". Allí un grupo de drogos se acercan y le tocan un seno. Katty maúlla con maldad, pero Angel coloca cara de placer intenso.

-Angel, no lo hagas -dice Katty-. ¡Es malo!

-Córrete, soy pura y casta -dice Angel, recordando que está en una serie infantil-. Y no fumes que te daña los pulmones, mala persona.

Angel corre hasta llegar a su habitación. Allí encuentra a otras tres chicas: Beth, Lorna y Whitney.

-Permiso, soy su compañerita de vagón.

-Pasa -dice Lorna, la más fea e inocente de las tres-. Te escribiré en mi diario.

-¿Quieres whisky? -pregunta Whitney, algo borracha-. Vamos a tirarnos hombres a Bratislava.

-¡Whitney! -exclama Beth, la más centrada de las tres-. Vamos de vacaciones allá, dijeron que hay muy buenos spas para relajarse.

-Yo estoy buscando la flor de los siete colores -dice Angel, abrazando a Katty.

-¡Ah ya! -exclama Whitney, con sarcasmo-. Creo que con Lorna se llevarán mejor, ella es más... así, como tontita.

-Hola soy Lorna -dice Lorna-. ¿Quieres ser mi amiga?

La puerta del vagón se abre. Entra Axelle, la rusa tránfuga, acompañada de amigos drogos. Whitney le agarra el brazo a uno de ellos y le quita el pito, luego lo besa y le quita la ropa ahí mismo.

-Oh yeah, ven a mi -dice Whitney.

-¿Quieres? -dice uno de los amigos drogos a Angel, entregando un cigarro.

-¡Fuma! ¡Fuma! -exclama Whitney, mientras se quita la falda-. Te pierdes de lo bueno.

Angel mira con tentación el cigarro, Katty le dice con su cabeza que no lo haga, pero ella lo toma con una de sus manos.

-Niños en sus casas, esto no lo hagan. Solamente quiero demostrarles empíricamente lo mal que hace este cigarro -Angel lo mete a la boca y aspira el humo-. Oh sí, ¡me hacen taaaaan mal!

-Dale whisky -dice Whitney, quien ya fornica sobre el asiento del tren con el drogo.

-¡Whitney! -exclama Beth.

Axelle toma la mano de Beth, la que le responde con una sonrisa. Katty se mete debajo de la mesa junto con Lorna, Angel ya tiene a tres drogos sobre ella dándole whisky, ron, cerveza, cocaína y otras cosas.


La luz del sol entra al vagón donde Angel yace sin ropa sobre la mesa. Whitney es quien se encarga de despertarla arrojándole restos de ron sobre su cabeza.

-Ya putita despierta -dice Whitney-. Puta que la pasamos bien anoche.

-¿Qué pasó? -pregunta Angel-. Soy tan inocente y pura -se arroja flores sobre sí misma.

Una mariposa rosada entra por una de las ventanillas pero el olor a alcohol la asesina y desintegra. Beth, que es la única compuesta y decente, levanta la mesa y encuentra a Lorna con Katty durmiendo juntas, abrazadas y desnudas.

-¡Katty! -exclama Angel.

-Amiga -dice Lorna, abrazando a la gata.

-No es lo que piensan -dice Katty.


A la salida del tren encuentran a toda la gente revolucionada. Una tal Kana, apodada la china descarada, se había tirado al tren hace algunos instantes. Angel arroja flores a la gente pensando que son su magia iba a sanarlos y llenarlos de felicidad, pero sólo logran que estornuden. Los guardias se acercan y la sacan.

-Niña estúpida, no ves que los Bratislavos somos alérgicos a las flores -dice el guardia.

-¡Pero yo... mi flor da alegría! -le arroja flores al guardia en la cara.

El guardia le pega un combo y la deja tirada en el suelo. Luego la patea tres veces y la empuja escaleras abajo, sacándola de la estación. Angel se pone de pie y se encuentra con Hello Lilly, la versión pirata de Hello Kitty. Como Angel no es muy audaz, no se percata de la diferencia.

-¡Hola, soy Hello... Kitty! -dice la pirata, abrazándola.

-¡Hello Kitty, soy tu fan! -exclama con emoción Angel-. ¡Wooo! ¡Te quiero!

Un fotógrafo tránfugo aparece de las sombras. Hello Lilly abraza a Angel.

-¿Puedes abrir tu pasaporte? -dice Hello Lilly.

-Por ti hago lo que quieras.

Angel saca su pasaporte y lo abre, el fotógrafo con velocidad toma la foto al pasaporte y a Angel y luego se escabulle entre las sombras, entra por una compuerta secreta y llega a un computador. Conecta la cámara y traspasa las fotos, luego entra a una página y las envía. Los millonarios de mundo reciben en sus celulares la foto con la ficha de la muchacha.

Nombre: Angel

Edad: 23, pero mente de 10

Procedencia: Pueblo paleta

Le gustan: Las flores, la cocaína, la marihuana, el sexo duro, el LSD y el éxtasis, entre otras cosas.


Tinky winky y su celular rosado, Barney, El oso Yoghi, Piolín, entre otros dibujos animados, se pelean entre sí, cada vez dando más y más dinero por la rosada chica. Hasta que sus cuentas no dan más, en eso aparece un extraño que ofrece un millón de dólares y él se adjudica a Angel.

-¡Sí! -grita.


Angel llega al Hostal, entra junto a Katty algo temerosa. La gente la mira extraña, todos vestidos con ropas oscuras, muchas mujeres que con grandes escotes se ríen entre ellas y un televisor pequeño que transmite algo en un idioma que ella no comprende.


-Esto no se parece al lugar de las fotos -dice Angel-. ¡Traigo amor, traigo flores!

-¡No! -grita el recepcionista-. Los Bratislavos somos alérgicos a las flores.

-Vengo buscando una pradera con flores -dice Angel.

-Bratislavos, alergia, flores -dice el recepcionista, luego entrega una llave-. Pieza.

Angel toma su maleta rosada, y junto a Katty suben las escaleras. La rosada desvía su mirada hacia una habitación donde dos hombres limpian rastros de sangre y rasguños, luego la miran feo y cierran la puerta.

-Parece que hicieron guerra de fideos con salsa ahí -dice Angel.

-Eres taaaan inocente mi niña -exclama Katty.

Angel abre la puerta de la habitación y encuentra un hombre a medio desnudar y un gato. Katty se pone toda sensual mirando al minino que le mueve la cola y Angel se lanza contra la pared abriéndose el escote al ver a ese hombre totalmente para ella, luego sonríe recordando nuevamente el horario infantil.

-Hola... Angel -dice él-. ¿Quieres ir al sauna?

-Contigo voy donde sea -responde ella, totalmente babosa-. Digo, ¡soy difícil pero bueno ya! ¿Flores?

-Bratislavos ser alérgicos a las flores, te espero -el hombre besa a Angel en los labios y le agarra una nalga-. Hoy será la mejor noche de tu vida, te desfloraré completa.

El gato le maulla a Katty, luego le lame una oreja y se va con su amo.

Resumen de la siguiente media hora: Angel va al sauna, sexo. Angel va a una fiesta, sexo. Angel va a comprar pan, sexo. Angel va a verse al espejo, sexo. Angel se come un moco, sexo. Angel mira un auto, sexo. Angel... sexo, sexo, sexo y sexo.

Finalmente, luego de la noche de parranda, con los calzones abajo y la falda a medio poner, Angel llega al Hostal medio borracha y mareada, con pasos titubeantes y mirada perdida. La rusa tranfuga Axelle y el recepcionista se acercan y la afirman.

-Voy a vomitar conchetumare, a la chucha con la flor hueón, me la paso por la raja -exclama Angel.

-Yo la llevo a la pieza, tu sigue engrupiéndote a la Beth -dice el recepcionista.

El hombre la sube a la rastras por las escaleras, esparciendo flores por todo el lugar. Estornudando a más no poder la acuesta en la cama, donde finalmente pierde el conocimiento.


La gotera se hace cada vez más estruendosa, el ruido constante retumba en su mente hasta hacerla despertar totalmente. El sabor del alcohol todavía se siente y el dolor de cabeza no le permite pensar bien. Se mira a sí misma, seguía con la misma ropa de niña feliz, incluyendo su sombrero de copa, pero está amarrada de pies y manos. Delante de ella un hombre gordo con un pincel la maquilla: Gonzalo Cáceres.

-Vas a quedar divina, ¡diosa! -dice él, con su masculino tono de voz-. Te voy a poner algo de rojo carmesí que combina bien con el dorado cobrizo intenso, y este delineador rosa mosqueta para que te combine con los cordones amarillos de tus zapatos.

-¿Quién eres tú? -pregunta Angel, alterada-. ¿Qué es este lugar tan poco colorido? ¡Necesito color! ¡Flores!

Angel recuerda con su audaz mente que los Bratislavos son alérgicos a las flores.

-Ay hermosa, esas líneas de tu rostro van a combinar perfectamente con tu páncreas cuando te abran entera, ¡divina maravillosa!

-Oye, ¿me puedes sacar algo que tengo en el bolsillo por favor?

Gonzalo Cáceres mete su mano allí y saca un puñado de flores, estornuda sobre Angel y lanza la llave justo en una de sus manos. Angel se saca las esposas y le pega una cachetada a Gonzalo, el que queda toda destrozada llorando en el suelo.

-¡Cruel! ¡Vil persona! -grita Gonzalo-. ¡Gorda! ¡Ese gorro te queda feo! ¡Pesada!

Angel corre por los pasillos del Hostal, en uno de ellos ve a Lorna colgando, decide entrar allí.

-¿Lorna? -pregunta Angel.

-No hueona, soy tu mamá -dice Lorna.

-Ah disculpa -dice Angel, saliendo de la habitación.

-¡Noo! ¡Estoy alterada, sácame! ¡Era broma! ¡Aaah! -exclama Lorna.

Angel pasa al lado de una tipa de pelo rojo, la que entra en la habitación de Lorna. Los gritos y cortes no tardan en aparecer, perturbando la mente rosada de Angel. La chica corre hasta chocar de frente con una reja. Sueltan a un grupo de perros que se acercan vorazmente a atacarla, ella lanza flores pensando en que eran perros Bratislavos.

-Son pastores alemanes -dice por uno de los parlantes un guardia.

-¡No!

De una de las ventanas salta Katty, la que heroicamente se cruza frente a Angel, siendo desgarrada, destrozada, destripada y desmembrada por los perros.

-¡Katty, amigui! -exclama Angel-. ¡Esto es tan poco rosado! ¡Aah!

Uno de los guardias toma a Angel del brazo y la lleva.

-¿Hey tú guardia? ¿Y dónde queda el amor por el prójimo y la buena vibra? ¿No te has dado cuenta que la maldad te corrompe? ¡Ven con la paz, déjame ir, vayámonos juntos a correr por el jardín de la belleza! -dice Angel.

El guardia la arroja al suelo, saca del bolsillo una mordaza y se la pone. La arrastra por el suelo, mostrándole el espectáculo de las habitaciones: Cuerpos mutilados, cabezas cortadas, electroshocks y caníbales alimentándose. Angel llora, derramando lágrimas con escarcha para darle más pureza. La sientan y la amarran, le quitan el bozal y luego cierran la puerta de golpe. No pasan ni dos segundos y se vuelve a abrir, entrando quien pagó por ella.

-Angel -dice la voz.

Angel levanta el rostro, la voz es conocida.

-¡Candy Candy! -exclama Angel.

Candy Candy cierra la puerta y entra. Toma del pelo a Angel, la que chilla del dolor.

-Así es perra, este mundo no tiene cabida para dos niñas rosadas felices deseosas de paz y amor -dice Candy Candy.

Angel llora desconsolada. Candy Candy se acerca al mesón de armas, decide tomar un alicate.

-Mala -grita Angel-. Tienes un corazón lleno de odio y rencor, ¡eso te hace mal!

-Siempre estuve relegada a ser segundona en el mundo de los dibujos animados rosas -dice Candy Candy-. Así que decidí usar todo lo que gané en mi serie y quitarme del camino a mi mayor estorbo.

-¡Pero Candy Candy! -Angel se detiene un momento a pensar-. ¿Eres de Bratislava?

-No

Candy Candy toma una oreja de Angel y con el alicate la corta certeramente, dejando parte de los cartílagos al aire y un fuerte rastro de sangre que se desliza por la piel de la rosada y su ropa de niña buena. Angel grita con desesperación, zamarreándose de un lado a otro para que Candy Candy no pueda seguir cortando, pero la hábil segundona le entierra el alicate en un brazo para que pare de moverse.

-Sigues, y lo abro en tu brazo, ¿oiste? -dice con agresividad Candy Candy.

El rimel rosado de Angel está esparcido por todo su rostro de horror. Alguien golpea la puerta afuera, Candy Candy maldice.

-Abre, somos los jefes del Hostal -dice una voz femenina.

Candy Candy abre la puerta, una señora de pelo corto, rubia y cara de mafiosa la saluda muy gentil.

-Tenemos una oferta especial -dice la señora mafiosa, mostrándole la foto de Whitney con la cara vendada-. Está en mal estado, pero todavía grita, ¿le interesa?

-Luca quina -dice Candy Candy.

-Está bien, si gana le avisamos. Siga torturando -exclama la mafiosa.

Candy Candy cierra la puerta, da media vuelta y se encuentra con Angel de frente, la que le entierra una Barbie en uno de los ojos, el que cae y rueda por el suelo hasta detenerse junto a la silla de torturas.

-El poder del amor me liberó -dice Angel, con mirada desquiciada-. ¡Flor de los siete colores!

-¡Soy como Kana, la china descarada! -exclama horrorizada Candy Candy.

Angel empuja a Candy Candy y la amarra a la silla con un lazo rosado cubierto de escarcha. Luego toma un llavero filoso de Hello Kitty y se lo pone al cuello. Mira a la cámara y le levanta el dedo del medio, pero siempre con ternura y amor.

-¡Vengan para acá, quiero hacer un trato! -grita Angel.

A los pocos segundos entran los líderes del Hostal, incluyendo la rubia mafiosa y la rusa tranfuga.

-¡Quiero un trato! -chilla Angel.

-¡Yo pagué por ella, qué esperan para matarla! -grita Candy Candy, desesperada.

-¿Qué nos ofreces? -pregunta la mafiosa.

-¡Flores!

Angel saca flores de sus bolsillos y las arroja contra todos los guardias y mafiosos, provocando una explosión de alergia en todos menos la rusa tránfuga. Angel corre por los pasillos del Hostal y la Axelle, alias rusa tranfuga, la persigue corriendo torpemente.

-¡Hey, detente! -grita la tranfuga.

-¡No, el poder del buen corazón me va a abrir una puerta para salir de este lugar! -exclama Angel, derramando lágrimas de bondad y todo eso.

Angel se acerca a una pared, lleva sus dos manos a sus bolsillos y luego arroja flores contra ella.

-Por el poder del amor y la flor lunar, ¡ábrete! -exclama.

Angel choca de hocico contra la pared, se quiebra la nariz y cae al suelo. La rusa tránfuga aprovecha eso y la toma del pelo, arrastrándola por el pasillo.

-Te vamos a masacrar, ¡asquerosa! -dice la tranfuga.

Angel da un giro en el suelo con sus pies, hace una zancadilla con su mismo cuerpo a la tránfuga y luego le revienta la cabeza de una patada.

-Es hora de jugar sucio -dice Angel.

-¡Hey, yo tenía que matarla! -dice Beth-. ¡Era mi escape! ¡Aaah!

-Si no hay muerte, no hay trato -dice la mafiosa a Beth, degollándola en medio del pasillo.

Angel ignora la escena y corre por los pasillos del Hostal totalmente fiera y desbocada. Un par de guardias se cruzan en su camino pero ella los neutraliza con un polvo floral que los enceguece, luego con la ayuda de su pelo rubio oxigenado los agarra del cuello, apretándolos ambos hasta decapitarlos. Luego un guardia gigante la apunta con una bazooka, pero Angel muy audaz salta, se agarra de una lámpara incandescente que no le provoca daño porque ella es la luz hecha persona, lo golpea y da vuelta la mira de la bazooka, disparando el arma que parte al guardia en veinticinco pedazos esparcidos por el lugar.

Angel llega al exterior donde un helicóptero rosado la espera, allí un par de ejecutivos de Rosa TV la hacen subir rápidamente.

-Tenemos que hablar -dice el ejecutivo.

-¡Gracias! ¡Sabía que mi amor rosado no me iba a fallar! -dice Angel como protagonista de teleserie mexicana.

Cuando el helicóptero toma altura los ejecutivos la rodean, asustando a la rosada.

-¿Qué pasa?

-No te necesitamos, has decepcionado a tu audiencia.

Los ejecutivos ponen una música tétrica de fondo, Angel mira nerviosa que el helicóptero sigue subiendo.

-¿¡Qué!?

-La gente ya no cree en ti Angel, pasaste de ser el ejemplo de amor y caridad a una asesina, puta, barata y suelta. ¡Te hemos reemplazado!

Otro de los ejecutivos abre la puerta del helicóptero.

-A partir de hoy la historia de Angel, la niña de las flores llega a su fin, y nuestro público dará la bienvenida a "Cubi, la niña de las flautas". Hasta nunca.

El ejecutivo empuja a Angel del helicóptero, la que chilla como condenada, dejando un halo de flores y pétalos en el trayecto de su caída hasta el concreto, donde su cuerpo se revienta, sus sesos se esparcen y sus vísceras se mezclan con los restos de tierra y los gusanos de la fría Bratislava. Y junto al cuerpo de Angel brota una pequeña flor, la que con la sangre y las tripas toma forma hasta convertirse en la flor de los siete colores.


FIN

sábado, 26 de enero de 2008

La imaginación habló...

No le hables a los extraños...


El fuerte olor a humedad de la habitación y la frialdad de sus manos me hacían sentir totalmente susceptible, como jamás lo había estado en mi vida. La confusión de aquella máscara que obstruía mi libre contacto con el aire me provocaba náuseas, y por más que intentaba gritar, vomitar y expresar en sonidos todo el miedo que sentía, era imposible.

Mis ojos apenas permanecían abiertos pero mis fuerzas se perdían cada vez más y más. Mis puños no encontraban a mis enemigos en el oscuro aire que pesaba cada vez más y más, oscuridad que finalmente terminó por apropiarse de mi ser con totalidad. La lucha es ahora mental, las ganas de vivir contra la muerte que me abrazaba cada vez con más y más fuerza. ¿Existe alguien que sea capaz de sobrevivir sin sus funciones vitales? ¡Quiero hacerlo!

¿Quién iba a pensar que el no hacer caso de un aviso tan trivial como "No hablar con extraños" iba a condenarme a todo este dolor? Emprendí un viaje sin retorno en una camuflada funeraria llena de verdugos con ganas de hacer su vida un poquito más cómoda y llenar de nuevos sueños a alguna familia adinerada que puede darse estos gustos. ¿Pero a qué precio? ¿Una vida a cambio de otra?

La última lección de mi vida la aprendí de la peor manera: mi cuerpo abierto de pies a cabeza, mis vísceras como parte de una vitrina comercial y toda la historia de mi vida repartida en diferentes huéspedes que me alojarán de ahora en adelante como parte de ellos. Una parte que no les pertenece y que se me arrebató en un suspiro demasiado corto como para llegar a saborear lo que me significó vivir...



Lithium and a Lover


Y vamos por otra más, olvidando los recuerdos, ahora tan sólo importa lo que frente a mi se va construyendo. La mente se distorsiona y lo que ha quedado grabado cada vez se difuma más y más, tan sólo somos yo y mi elixir del olvido.

Mi cuerpo parece dejarse llevar cada vez más por el relajo de estar junto a ti, penetras cada una de mis células borrando cualquier rastro de dolor y angustia. La vida no es más que un pasaje rodeado de sombras, el pasado y el futuro no existen en este mundo cuando tomas mi mano e inundas mi mente con tu única poción liberadora.

Ven, ven a mi una vez más para lograr borrar con totalidad el pasado, el presente y el futuro. Debilita y aniquila cada parte de mi ser, que mi mente no exista y el instinto más recóndito de mi profundo interior salga y borre aunque sea por una fracción de segundo mi realidad. Esa realidad que tú, noche a noche, vas convirtiendo en un cuento del pasado, en algo inexistente que no ha dejado huella alguna en mi. Esa realidad que me agobia y me tortura pero que tú con tu dulzura la conviertes en goce.

Y por eso te levanto una vez más, contigo mi copa del olvido, para que tu y yo seamos uno, al menos por lo que dure esta noche de juerga y libertad ¡Salud! Mi amante... y mi droga.