domingo, 14 de marzo de 2010

Y así sigue todo...

Cuando todo parecía tornarse en paisajes bellos llenos de ilusión, se regresa a la ruta de la soledad. La maldita soledad que a ratos abrazo con alegría y esperanza, que otros días desprecio y aborrezco, como hoy. La maldita soledad que pareciera que siempre estuvo allí, que cubrió sus ojos con un falso velo disfrazado y que tomó mis manos con frialdad para luego descubrirse ante mi nuevamente. Porque siempre ha estado y siempre pareciera estar, tal vez nuevas rutas haya que explorar. Tal vez nuevos velos en los cuales se esconda para hacerme recordar el difícil camino que hay que recorrer hasta llegar a la tan ansiada felicidad.

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