Se pasean como una lista de supermercado, viendo los precios, la calidad, su dulzura y conveniencia. Su precio puede no ser en monedas, incluso no es visible, pero basta como iniciar el contacto para conocerlo lentamente. El proceso no es corto, las letras chicas van apareciéndose sorpresivamente, enseñándonos que nada está dicho. Tal vez no sea el que buscamos, pero nuestra firma se estampa en él por periodos claves y específicos, tal vez pasemos por alto algunos más importantes, pero finalmente son los que escogemos.
Tal vez sea un contrato que nos amarre de por vida, porque no necesitamos un papel para afirmarnos a algo que lo trascienda. Los contratos en la vida no son sólo palabras, son hechos, personas, situaciones, y son nuestra esencia expresada en algo material.
Tal vez sea un contrato que nos amarre de por vida, porque no necesitamos un papel para afirmarnos a algo que lo trascienda. Los contratos en la vida no son sólo palabras, son hechos, personas, situaciones, y son nuestra esencia expresada en algo material.
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