lunes, 5 de octubre de 2009

¡Es lo que hay!

No fueron las instrucciones indicadas, no fue lo que quería oir, pero sigue andando. Lo peor que puede hacer es pensar en dejar de funcionar, dejar de impulsarse hacia la vida, saltar, correr y volar. Porque es ese vuelo el que le da sentido a su funcionar, fabricarse a sí mismo la vida, su suerte y la de quienes le rodean. Tal vez no sea lo mejor, no sea lo deseado, no sea lo añorado durante años, pero como el viejo sabio que tanto admiró le dijo, es lo que tocó. Y eso que tocó hay que quererlo, cuidarlo y protegerlo, ayudar a que sea algo mejor y por qué no, pulirlo y trabajarlo. Porque en esta vida nada está dicho hasta que uno muere, porque en su vida nada va a estar escrito hasta que él mismo decida escribirlo con letras de sangre en su piel que nunca borrará.

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